lunes, 24 de octubre de 2016

Ruido sintético.

¿Por qué todo lo que me rodea tiene que ser tan ruidoso? ¿Acaso sienten que es la única forma de reafirmar su insulsa existencia ante el mundo y/o ante sí mismos? Hombres, mujeres, niños, perros, cafeteras, coches, altavoces, fábricas; trampas. Todo es una extensión estridente de la misma mierda sintética. Seguramente el silencio interior de las personas les hace crear cosas ruidosas para sentirse completos y distintos, para no pensar en el por qué no piensan. Creo que gracias a eso se ha perpetuado la especie; ya que nos han hecho vivir en la parte más oscura del desguace, llenémoslo de chatarra hasta que salga por los aires en una explosión de vómito oxidado, cuanto más fea y sonora, mejor.  Sí, eso deben pensar todos, Yo me alimento de silencio. En él se entra en un estado de trance en el que puedes oír el crepitar de una mierda derritiéndose al sol y que suene a la mejor melodía jamás compuesta. Pero claro, es difícil descubrirlo cuando toda la humanidad te lanza sus secreciones mentales a la cara con una sonrisa orgullosa esculpida en el rostro. Entiendo que se cuestione la evolución con semejante jauría de primates invocando al prestigio, bailando alrededor de una hoguera apagada. Bukowski tenía razón; no los odio, pero tampoco me siento parte de su circo. Supongo que por eso mismo me siento frente a la jaula sintiéndome dentro de otra, mientras los leones se matan unos a otros, para acabar siendo los dueños de un montón de cadáveres silenciosos y así, por fin, ser los únicos que puedan rugir de angustia.