jueves, 23 de mayo de 2013

El último suspiro

Una aguja de luz se coló a través de la persiana, dejando al descubierto mi mirada ausente, perdida, sin más objetivo que el horizonte de mis pensamientos. Una gota de agua eterna caía del grifo dejando escapar un ritmo sordo, exasperante al tiempo que hipnótico. Las sábanas, impregnadas de un olor que consumía los sentidos, se derramaban sobre mi cuerpo desdibujando mi silueta sobre el suelo. Pronto, los rugidos de mi corazón se volvieron ensordecedores, cada centímetro de mis pulmones aullaba una sentencia, la certeza del fin. Desenredé los delirios de mi alma, mientras arrastraba lo que me quedaba de cordura sobre el charco de sangre en el que flotaba y mi respiración respondía al nombre de tormenta. De pronto, silencio. La nada se reflejó en el tiempo. Todo se tornó gris, acallados mis latidos, detenidos los pulmones, secado el golpe de las gotas sobre el lavabo. Dibujé una sonrisa con aire de magia triste en mi expresión, antes de que el vacío me alcanzara al resbalar de mis labios el último suspiro...